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viernes, 20 de julio de 2007

"El Tazi"

Quisiera tener tiempo para tomarme, al menos, 5 taxis por día. Las conversaciones con estos seres repugnantes de otra galaxia y miembros de la más detestable mafia que jamás haya existido son fascinantes. Estoy convencido de que podrían existir cientos de libros que relaten "anécdotas de taxistas".Me di cuenta de que éstas personas siempre tienen la solución para todos los problemas de la sociedad, tanto local como internacionalmente hablando.
Es increíble como TODOS ellos pasaron de ser ingenieros nucleares de la NASA, abogados o presidentes, a manejar un Peugeot 504 "recauchutado" y lleno de masilla en absolutamente todos los diferentes paneles del vehículo. No se puede dejar pasar por alto a las escandalosas fotos que pegan en el parasol con las caras de "Braian y Nancy", o apreciar como cuelga del espejito un pedazo de pañal cagado de su primer "nietita".Por lo general, visten con ropas gastadas que ciertos familiares, amigos y/o colegas les han sabido regalar a lo largo de diferentes navidades.
Sin lugar a la mínima discusión, es ley que las casas donde fueron adquiridos estos "regalos del demonio" son por ejemplo "Bachino y/o Chemea"; que gracias al cielo la primera fundió y la segunda esta muy cerca de hacerlo.
Para ser taxista hay que tener el código de "hijo de puta". Uno puede salir a conducir un rato, nada mas, por cualquier rincón de la ciudad para entender estas palabras. Siempre hay un taxi en cualquier esquina dispuesto a realizar la peor maniobra que jamás nadie antes se hubiera imaginado; y por otra parte, no es casualidad que en 9 de cada 10 accidentes, haya un taxi involucrado. Si circulan "libres" no van a acelerar su marcha a mas de 10 km/h y frenarán en seco (sin importar qué o quiénes se encuentren detrás suyo) si consideran que algún ciudadano podría llegar a ser un posible o eventual pasajero. Pero al llegar el momento en el cual estos espantosos individuos se encuentren con una persona sentada en la parte derecha de su asiento trasero, se transforman inmediatamente en guerreros eufóricos al mejor estilo "William Wallace" tratando de hacer realidad la incoherente idea de "despachar" un viaje desde Av. Acoyte y Neuquen hasta Ezpeleta en 7 minutos por reloj. Son detestables. Hemos llegado a apreciarlos vestidos de chomba turquesa y corbata amarilla a pintitas porque la compañía de radio taxi de la que forman parte así lo dispone. Son vomitivos!
Queda la esperanza de que algún vengador anónimo comience a mutilar a esta clase y, de a poco, todo vaya tomando un poco mas de sentido y color; cualquiera, pero evitemos el amarillo y negro.

Saludos

Hercules Gomes

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